El color-k

[Este artículo está en proceso de pre-edición. Por lo tanto, carece de la exhaustividad de un texto científico válido y sólo debe ser considerado como un conjunto de ideas en estudio y constantes modificaciones.]

(…) De recientes discusiones llevadas a cabo por estudiosos cromatólogos, junto con relatos de diversas personas, se desprende la posibilidad de la existencia del llamado color-k. El color-k, llamado así pese al debate sobre su condición de color, es un término utilizado para describir la existencia teórica de regiones visualmente imperceptibles de la materia.

Personas entrevistadas han descrito la sensación de un “agujero en los recuerdos” o de “sentir que había algo en ese lugar, pero quizás no había nada”. Casos como estos se dan individualmente y son explicados por excesos de preocupaciones o problemas de atención en el sujeto (posible herencia de pueblos antiguos). En consecuencia, no se había contemplado la posibilidad de algún fenómeno presente en la materia que desencadenara esa sensación en el observador. Pero dados ciertos casos como los reportados en el lago Kailé o en el bosque Valau se está considerando el fenómeno con mayor atención.

En el lago Kailé, un barquero reportó la existencia de una isla que, según él, “apareció de la nada”. El barquero sólo fue consciente de la existencia de la pequeña isla cuando su barca encalló en ella. Hasta entonces, los barqueros comentan, jamás se había percatado nadie de la existencia de esta isla pese a que durante años habían navegado a metros de ella.

En el bosque Valau, los recolectores de frutas mantienen sus cosechas en bodegas de altura que carecen de techos para que las frutas se “carguen de sol”, como ellos denominan el proceso. Durante las temporadas recientes se han reportado desapariciones de frutas y ligeros rasguños en la madera que los recolectores han asumido como la evidencia de algún tipo de ave. El caso captó particular atención cuando se depositó la cosecha en una bodega y se observó desde los alrededores por toda una tarde. Cuando fueron a revisar en la noche, ya faltaban frutas y se encontraron los habituales rasguños.

Estas historias han comenzado a reforzar la teoría de que existe un color (si es que no son más de uno) que no es retenido por la memoria humana pese a mostrarse frente a los ojos de individuos con capacidades visuales normales. La teoría de la invisibilidad ha quedado fuertemente de lado, porque resulta difícil imaginar que una isla y criaturas consumidoras de frutas puedan ser completamente transparentes a los ojos de varios observadores.

Hasta ahora, la discusión se mantiene a un nivel teórico en el que se discuten las posibles relaciones entre los colores y la retención en la memoria de los objetos percibidos. Se ha llegado a asumir que los colores poseen ciertos tipos de oscilaciones además de las ya percibidas en la luz que se conectan directamente con la mente de quien los observa.

Llevar la discusión a un nivel empírico aún es complejo, pues se carece de un marco de trabajo apropiado para fenómenos en los que no se puede confiar en la memoria del observador.

Algunos investigadores han expresado… (…)

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