Las Cronídeas

Las Cronídeas son flores de tallos alargados y delgados, con una textura ligeramente áspera y una coloración que comienza como un verde muy oscuro cerca de la raíz y asciende degradándose hasta un tono de esmeralda casi transparente. Los pétalos tienen una contextura que se asemeja al cristal y varían en diversas tonalidades de azul dependiendo de factores como la hora del día, la velocidad del viento y la cantidad de Cronídeas cercanas. Pese a ser unas flores escasas, logran su mayor desarrollo de manera gregaria, ya que es así como refuerzan sus propiedades temporales. Por esto mismo, generalmente se encuentran en conjuntos de apariencia circular que oscilan entre uno y cinco metros de diámetro.

Según estudios históricos desarrollados desde la primera generación de mutaciones, en un principio eran flores muy frágiles y a la vez muy atractivas por el sutil resplandor violáceo que se forma en la punta de sus pétalos. Como muchas flores aparecidas en la primera generación, nacían en grupos pequeños (entre dos y cinco) y eran propensas por esto a la rápida extinción a manos de comerciantes cromatófagos y la poda indiscriminada. Pese a esto, las Cronídeas desarrollaron una forma especial de supervivencia que se comenzó a manifestar cuando lograban reunirse varias en un mismo lugar. Este método consiste en un ligero aletargamiento que se produce en los seres vivos que se acercan a ellas. Cuando se encuentran grupos pequeños de Cronídeas, esta sensación es casi imperceptible de manera consciente, pero cuando se encuentran en conjunto o cuando llegan al período de madurez sexual generan en el sujeto la noción de ralentización del tiempo en su propio cuerpo y en el entorno que lo rodea. Según entrevistas a humanos que se han acercado a conjuntos de Cronídeas, se ha descrito que este efecto lleva a los sujetos a un estado en el que la consciencia funciona a un ritmo mucho mayor que el de sus propios cuerpos y, en consecuencia, pasan por un largo período de introspección antes de volver al control de sus movimientos. Los teóricos del ímpetu conjeturan que este fenómeno de “tiempo a solas”, como lo llaman, provoca que el individuo termine perdiendo todo deseo de cortar o dañar una Cronídea al verse obligado a contemplarlas por lo que en tiempo normal parecerían horas, o incluso días.

Las Cronídeas siguen siendo un objeto de estudio, pues aún no se determina la razón que las lleva a dejar de reproducirse cuando alcanzan una población determinada, ni cuáles son los factores que provocan el resplandor violáceo que se forma en sus pétalos. Además, aún se mantiene en pie el debate entre si las Cronídeas tienen la facultad de alterar la percepción de los sujetos o si realmente tienen alguna influencia sobre el tiempo físico.

Con las primeras regulaciones sobre estetización ambiental post-natural, la recolección de Cronídeas quedó limitada en sectores y cantidad, aunque ya son pocas las personas que demuestran gran interés en adquirirlas para decoración privada.

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