[Cuento] Epílogo de la Bestia

Hola. Escribí un cuento corto. Si quieren pueden leerlo, o si no no lo lean. Es super malo. Eso. Si no les gusta, no se quejen. Bueno, aquí está:

El paisaje parecía serpentear ante su mirada. Las caras de la gente relucían de sudor. Manos pasaban por sus frentes tratando de quitar las incómodas gotas que se deslizaban hacia abajo como en cámara lenta. La gente caminaba por el paseo peatonal como si se estuvieran derritiendo, mendigando los pocos espacios disponibles de sombra otorgados generosamente por los aleros de las tiendas. Él miraba a todos por sobre su bufanda, con los ojos empequeñecidos por el ardor. Su mera apariencia era como una burla al clima. Llevaba una gabardina hasta más abajo de las rodillas, un sombrero de alas cortas, las manos en los bolsillos y caminaba con una pesadez que lo hacía parecerse al villano musculoso de alguna película de acción. Caminaba por el medio del paseo peatonal, mientras la gente se trataba de resguardar del sol a ambos lados de la vía, lo que hacía parecer su apariencia aún más exagerada en ese clima.

Daba pasos cortos y parecía cojear, pero caminaba en línea recta, como quien camina con un destino seguro. A unos pocos metros del inicio de la cuadra, empezó a arrastrar ligeramente el pie izquierdo. Unos pasos más adelante, lo arrastraba con mayor pesadez, produciendo un sonido de raspado que le llamó la atención a un par de personas, las que luego de unos segundos devolvieron la atención a sus propios asuntos. Iba como a la mitad de la cuadra cuando se le cayó algo a través de la basta del pantalón. Eran pequeñas piezas que produjeron sonidos metálicos a golpear el suelo. Aparentemente eran como engranajes pequeños, del tamaño de monedas. Él se detuvo y los miró por un momento. Luego siguió caminando arrastrando el pie izquierdo con aún más pesadez, tanto que se vio obligado a sacar la mano del bolsillo para ayudarse a mover su pierna. La mano iba cubierta con un guante de cuero negro y era enorme, acorde con su figura. Agarró el pantalón como si colgara de él y siguió avanzando. Un paso. Otro. Otro más. Su brazo izquierdo se estremeció bruscamente y de pronto se sintió más pesado. Se vio obligado a sujetarlo con su mano derecha. Era como si de repente el brazo izquierdo se hubiera desprendido de su cuerpo y se sostuviera colgando por dentro de la manga. Una niña justo iba cruzando hacia la vereda de enfrente y pasó frente a él. Su apariencia le pareció curiosa y lo miró a la cara. Esa simple imagen bastó para hacerla seguir su camino temblorosa y apresurada hasta el otro lado.

Ya iba llegando al final de la cuadra, cuando se detuvo definitivamente. Todo su cuerpo temblaba haciendo ruidos extraños. Se movía como si respirara agitadamente. Se llevó la mano derecha al pecho como si lo fuera a rasgar. Cayó de rodillas. Su brazo cayó a su lado. Y entonces él se dejó caer hacia adelante produciendo un golpe sordo al chocar con el suelo, y en ese mismo instante todo su cuerpo se desintegró en minúsculas piezas mecánicas que salieron rodando hacia alrededor dejando un pequeño montón de chatarra cubierto por la ropa que llevaba. La gente miró sorprendida y la mayoría se detuvo y se acercó a mirar qué había sido ese ruido. De a poco un pequeño grupo se había formado en torno a los restos y se escuchaban murmullos. Un niño se acercó a mirar y su mamá lo jaló hacia atrás mientras él forcejeaba por recoger algún pedazo.

Diez minutos después el grupo de gente se disolvió y cada uno siguió el camino que llevaba mientras los restos seguían ahí tirados.

Versión para descargar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s