¿Dónde yace la libertad del ser humano?

Últimamente una palabra ha estado chocando contra las paredes de mi cabeza y haciendo harto ruido. No recuerdo muy bien cómo empecé a pensar en el asunto, pero me empecé a cuestionar bastantes cosas acerca del término. El asunto que me trae aquí es: la libertad.

Primero me preguntaba ¿qué es esa libertad de la que todos han hablado por lo menos alguna vez en su vida? Muchos usan la palabra para estetizar sus discursos, planteándola como un ideal máximo al que todos deberían aspirar. Otros la usan para referirse a algo que les ha quitado algún ente opresor como se lo gritan al estado, a los políticos, al sistema educativo. Pero entonces me empezó a inquietar el asunto. Me pregunté ¿dónde está de verdad esa libertad que todos mencionan pero que nadie se atreve a definir? Para acercarse a una visión de libertad primero hay que entender qué significa.

Según el diccionario de la RAE, libertad se define como: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.”, pero esta definición no me agrada. Primero porque habla de natural, y yo creo que en muchas situaciones la libertad no es algo natural en las personas. ¿Qué pasa en esos casos en los que un ser humano nace en un entorno que limita su expresión? Lo natural para una persona que viene a aparecer en un ambiente es ese entorno que condiciona sus acciones, que la educa y define sus principios por los que se seguirá rigiendo. ¿Qué pasa cuando tenemos un sistema educacional al que para acceder uno tiene que venderle el alma a créditos esclavizantes y hay personas que sueñan con estudiar y contribuir al entorno y no pueden? Esas personas no tienen la libertad como algo natural, lo natural es lo que impide su capacidad de optar libremente.

Este asunto se puede generalizar aún más. El obrar de una manera, de otra, o el no obrar, generalmente está determinado por factores externos a la persona misma. Uno está determinado por un entorno que lo condiciona, así que nuestras posibilidades de acción están condicionadas. ¿Qué pasa con las mujeres que quieren ser respetadas pero la sociedad les grita a la cara que deben comportarse de un modo determinado, usar ciertas ropas y maquillarse hasta convertirse en no más que un objeto decorativo, un vil mueble? ¿Son libres de ser respetadas?

La libertad no es algo natural, está más adentro, ya que afuera, en el entorno, es muy dificil de encontrar. La libertad nace en el ser humano y por el deseo del ser humano. Aunque todavía el concepto sigue ligado a los tres términos que se mencionan en la definición de más arriba: obrar de una forma, de otra o no obrar. Entonces para entenderla mejor, el foco tiene que pasar a las obras. ¿Por qué se cometen las obras (entendiéndolas como acciones de las personas)? y ¿en qué punto las obras se relacionan con la libertad?

Las obras se relacionan con la libertad en el momento en que se cometen por nuestra voluntad. La voluntad es lo que “lleva a la persona a obrar de una manera o de otra, y de no obrar”. Es lo que mueve al ser humano a empezar una conversación, escribir un blog, levantar la mano para hacer una pregunta, levantar la mano para pegarle a alguien y llevar a cabo cualquier acción a través de la que una persona influye en su entorno o se abstiene de influir. Pero me surgió otra duda (sí, tengo muchas dudas y pocas respuestas, ¿qué le voy a hacer?) que es de dónde nace esta voluntad.

Dentro de la mente del ser humano existen muchísimos factores que vienen dados por el entorno. Un psicólogo sabría explicar esto mucho mejor que yo, pero en mis palabras esto vendría a ser llamado condicionamiento. La mente tiende a asimilar comportamientos externos como propios (como tendencias generacionales, modales y normas de conducta), tiende a generar esquemas de conducta por repetición (como el acostarse tarde y levantarse temprano,  el tomar el celular cada vez que uno escucha sonar un teléfono, y como algunas teorías dicen: el bostezar), tiende a memorizar actitudes y a repetir. Y ninguna de estas actitudes nace por una decisión del ser humano como tal. Es más un acto reflejo, una reacción del subconsciente. Creo que podemos hablar de voluntad cuando nos encontramos más adentro de esta capa de reacciones y de esquemas. Cuando las ideas, los anhelos y los motivos son generados por la conciencia misma de la persona. Por todos aquellos elementos que hacen a un ser humano único e irrepetible y que lo definen como individuo. Algunos llamarán a esa capa “alma” o “espíritu” pero yo, que soy un poco más escéptico, prefiero llamarla conciencia. Ese rincón de la mente donde de verdad soy yo y soy un agente activo y no un mero receptor de información. Donde tengo la capacidad de crear en un sistema no determinista.

Entonces, creo que podemos hablar de libertad cuando los actos (y el abstenerse de realizarlos) por parte de las personas proviene de su voluntad.

El problema radica que la voluntad se origina en la capa más interna del ser humano. Primero debe pasar a la siguiente capa. A cuestionarse sus costumbres, sus reflejos, sus reacciones, estudiar sus propios esquemas de conductas y ver si van de acuerdo a sus deseos. Incluso analizar si sus deseos son originados por voluntad propia o son condicionados por el entorno. Superando esta capa viene la capa más difícil, cuando un hombre vive con libertad en su entorno. Cuando es capaz de transformar el entorno en aquel que cree más propicio, cuando es capaz de desear un lugar mejor, de crear un lugar mejor. Un hombre vive con libertad en su entorno cuando es agente de cambios, y no un paciente más de la sociedad, de las decisiones ajenas ni de las ideologías de masas.

La libertad no es algo que se alcance, es el medio de alcanzar. ¿Qué queremos alcanzar? Eso depende de cada uno, como individuo, como ser humano.

El problema es que nuestro entorno no disfruta nuestra libertad, se resiste a nuestra individualidad. Con constituciones opresoras, con leyes injustas, con ideales de belleza, con modelos de conducta, con productos de moda, con privatización de información, con medios de comunicación adoctrinados, con control de masas.

Pero mientras no perdamos nuestra voluntad y luchemos porque sea ella quien guíe nuestros actos, ahí tendremos nuestra libertad. No digo que ataquemos a la sociedad ni a los sistemas, sino que estudiemos todo y veamos si es lo que de verdad queremos. Que nos preguntemos qué es lo que cada uno quiere en su vida.

Concluyo citando este blog donde mencionan que uno de los posibles orígenes de la palabra libertad signifique “desear”. Cuando son nuestros deseos y nuestras añoranzas los que rigen nuestros pasos, ahí vemos dónde yace la libertad del ser humano.

Esperando leer sus comentarios y sus perspectivas sobre la libertad o cualquier opinion que deseen dar, me despido.

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Un comentario en “¿Dónde yace la libertad del ser humano?

  1. Me prometí releer esto a penas recuperara mi ritmo “normal” de vida y aquí estoy.
    Hablar de temáticas como la libertad, el amor, la esperanza, etc. es siempre construir, son temas que no se agotan porque cambian y se van re-elaborando. Comparto la falta de naturalidad del término, creo que en muchas ocasiones es circunstancial a lo que el entorno otorga al individuo y claramente, como tú señalas, coarta la posibilidad de elegir, lo vemos cada día y personalmente mueve mi proyecto actual de vida, esta lucha por minimizar el impacto ambiental en las condiciones de posibilidad de los individuos.
    Claramente la conducta se va modelando a través de la experimentación en el medio social y las voluntades se van potenciando o mermando respecto de las respuestas recibidas de ese entorno, pero en ocasiones, también hay respuestas que se contradicen al actuar esperado frente a ciertos resultados; aquello que rompe con las normas y hace brillar la belleza del ser humano como único e irrepetible y dónde las definiciones conceptuales dan para mucho y nunca alcanzan a abarcarlo todo.
    También considero esa libertad, ligada a la voluntad, como un despertar, como un paso fuera de lo reglado, una capacidad propia del individuo de ser sin condición, sin esquemas ya impuestos o formas de hacer heredadas.
    Sin duda los consensos, como formas de organizar a los individuos, se modificaron y mutaron al punto de ser más restrictivos que permisivos para la gran mayoría, si bien en un inicio resultaban buenas formas de avanzar, hoy en día se utilizan con fines mucho menos sociales que la mera organización, consenso y/o avance hacia acuerdos.
    Libertad, sin duda, tan anhelada como cualquier otra condición; para la cual debemos trabajar y buscar, así como muchas de las cosas que día a día queremos alcanzar, todo es un constante construir; nada se nos ha regalado, excepto la vida.

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