La decadencia de las conversaciones y la perspectiva lineal de la cultura

Cuando camino por los pasillos de mi universidad, una de las características principales de las conversaciones que escucho es que son acerca de la misma universidad. Sea “el profe xxxxx hizo tal cosa”, “me fue xxxxx en la prueba de xxxxx” o “estoy cansado del ramo xxxxx”, pero siempre giran en torno a los mismos temas: estudio, ambientes de estudio, herramientas de estudio, obligaciones. Y esto no sucede solamente en la universidad. En la mayoría de los lugares en los que se encuentran personas entre 20 y 30 años, los temas de conversación están siempre orbitando en torno a los mismos asuntos: universidad, trabajo, responsabilidades.

 Recuerdo que cuando estaba en la escuela básica las conversaciones con mis compañeros giraban en torno a temas de un amplio repertorio en el que aparecían cosas que nos gustaba hacer, algo que apareció en la tele, algún lugar visitado el fin de semana, alguna comida, láminas de álbumes, juegos de cartas. El punto es que antes las conversaciones eran acerca de las cosas que nos gustaba hacer y no de lo que estábamos obligados a hacer.

Entonces, ¿qué fue lo que pasó que volvió tan monótonas las conversaciones?

 Cuando uno le pregunta a un joven promedio por qué no habla de otra cosa (no es una pregunta fácil de hacer sin despertar cierta hostilidad…) generalmente responde que no tiene tiempo para hacer cosas extraprogramáticas, pero yo creo que el problema de fondo va en los paradigmas sobre la especialización que la sociedad busca inculcarnos. Por ejemplo, a mi me gusta dibujar y cuando la gente lo nota hace comentarios como “¿y qué haces estudiando informática?”. Esos comentarios dejan entrever la triste realidad de una sociedad que tiende a la sobreespecialización, en la que se juzga linealmente a las personas y se las categoriza de una forma excluyente a otras expresiones culturales fuera de su “especialidad”.

¿En lo que trabajamos define lo que somos? Si lo pregunto así, obviamente la respuesta es no (al menos para mí). Pero a eso es a lo que estamos llegando. Las personas se están convirtiendo en seres lineales que se definen en un entorno reducido en el que mueven sus relaciones sociales, sus actividades laborales y no laborales, sus aspiraciones y ambiciones. Sus deseos no escapan en gran medida a elementos dentro de su reducido círculo.

No sé si será la realidad de todo el mundo, pero a mi me parece que las conversaciones casuales han decaído en el último tiempo. La gente ya no siente curiosidad por temas que no estén en su entorno cercano, lo que lleva a que las conversaciones que tienen con el resto sean simples, a menudo predecibles y monótonas. Esto es una causa directa de esa especialización que tiende a inyectarnos la sociedad. Que los niños deportistas no pueden leer libros, que los hombres de ciencia no saben dibujar, que los humanistas no saben de números, que los artistas no saben de política. Pese a que todos esos son estereotipos, muchos de ellos se vuelven reales con una intensidad que me preocupa. La cultura se vuelve lineal, el ser humano se vuelve simple y acotado.

¿Dónde está quedando ese espíritu que motivaba a la gente a saber de todo? ¿Que acaso no volveremos a ver mentes tan geniales como Da Vinci que buscaban el conocimiento en todas las áreas posibles? Varias veces he escuchado la frase que dice que un hombre debe plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pero yo creo que debería hacer mucho más. Debería saber un poco de arte, tener una opinión sobre el estado de la sociedad, tener un hobbie, tener una pasión, practicar un deporte, saber cocinar un poco, ser capaz de cortar el pasto y cambiar una ampolleta… Pero no, estamos en una sociedad “civilizada” en la que cada uno hace su parte, aprende lo que le corresponde y no busca saber ni más ni menos de lo que necesita.

En consecuencia, no tiene nada interesante de que hablar.

Al menos en mi caso, trato de ir a obras de teatro, exposiciones de pintura, ver series de anime, leer autores que no tienen relación unos con otros, aprender de cosas al azar… para no convertirme en un ser humano lineal como esos del montón. A ver si así logro mantener mi cordura…

A decir verdad, no tenía un objetivo muy claro al escribir esta entrada, pero me dieron ganas de escupir esas ideas y dejarlas ahí por si alguien se pasa a leer. Quizá no esté muy bien redactado, pero no quiero quitarle espontaneidad re-redactándolo. Espero que si tú has leído hasta aquí, dejes un pequeño comentario con cualquier cosa que quieras agregar 🙂

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6 comentarios en “La decadencia de las conversaciones y la perspectiva lineal de la cultura

  1. Siempre me animo a leer, es una forma de conocer, pero a veces las palabras impactan, resuenan. Hay muchas reflexiones que comparto, me resulta inevitable irme de acá sin dejarte comentario alguno, sería bastante absurdo teniendo en consideración lo impresionante que resulta para mí encontrarme con este tipo de pensamientos, tan similares a los que yo tengo. Seres integrales, hacer universidad, aprender de los maestros; motivos que impulsan y que obligan a nadar contra la corriente con la convicción y la sonrisa al frente.

    • Primero, gracias por tu comentario. Siempre es reconfortante ver que alguien se pone a leer lo que uno escribe (aunque por cierto, no escribo hace tiempo).
      Es esperanzador leer lo que escribes porque por mucho que uno vea que el mundo cada vez se llena más de personas cuya mente está determinada por el entorno y no buscan ir más allá de donde las rutinas los confinan, siempre parece haber gente que no se conforma con quedarse con eso y busca ir más allá. Buscan, como dices, nadar contra la corriente y desarrollarse más allá para conocer las múltiples aristas que puede abarcar un ser humano. Y es con esas personas con las que uno puede tener conversaciones de verdad interesantes que huyen de la trivialidad.

  2. Estimado Bruno:

    Primero que todo te agradezco sumarte en mi blog. De puro curioso que soy vine a investigar de quién se trataba, y me encuentro con este tremendo post hecho por ti. Estoy completamente de acuerdo con lo que en él planteas, y quizás porque me pasa algo parecido a lo que te pasa a ti. Yo estudié electricidad, luego informática, hice teatro en 3ro básico y en 3ro medio. Gané un concurso de ortografía en la biblioteca de Maipú, toqué flauda y metalófono, me gusta el dibujo, el ánime, las canciones de rock, las cebollas, las antiguas… y no soy parte de la media. No me gusta el montón, soy una persona única… el problema es que al resto, al parecer, no le gusta sobresalir en cosa alguna. “Mientras más mediocre mejor” parece ser la consigna de las personas. Me gusta compartir, me gusta aprender, enseñar, quiero dejar algo para el mundo, y las clases, las exposiciones son formas de dejar alguna semilla en este mundo.
    Te felicito por esta entrada, la verdad es que falta más gente como tú en este mundo para que podamos despertar a otros más…
    Muchos en la Matrix, pocos desenchufados…

    • Gracias por pasarse por estas tierras virtuales, don Nelson. Es genial ver que hay harta gente que se está dando cuenta de los matices monótonos que está tomando la sociedad y de cómo la gente se encierra en círculos reducidos y se autolimita tanto. Pero los comentarios que han hecho aquí me hace creer que aún hay mucha gente que se esfuerza cada día por aprender de todo y conocer y desarrollar todas las aristas posibles de su personalidad. Así, es la misión de nosotros, los desconectados de la Matrix, motivar al resto a salir de sus esquemas y a vivir la vida al máximo. Porque a diferencia de los juegos, acá tenemos sólo una vida y hay que hacer que valga la pena, que sea única y que no caiga en la trivialidad del montón.

  3. Estimado Bruno,
    Me encantó tu blog, la visión de vida que tienes y particularmente la de software libre (y mayonesa), con la que, por cierto, coincido plenamente.
    Te animo a continuar y a seguir marcando la diferencia, con la esperanza de que más jóvenes se interesen en recorrer su propio camino, sin ser zombies o burdas copias de los arquetipos.
    Espero que logres alzar la voz tan fuerte que se escuche hasta el último rincón de Chile. Que te posiciones como el modelo a seguir que eres.
    Cada persona es única y se debe atrever a ser y mostrar su particularidad porque eso la enriquece y enriquece a su entorno.
    Coincido con don Nelson Rojas en que hace falta más gente como tu. Muchos en la Matrix y pocos desenchufados. Hay que remecerlos para que despierten.
    Felicitaciones y mis más sinceros deseos de éxito.

    • Agradezco muchísimo su comentario, Giovanna. De verdad es reconfortante saber que alguien encuentra algo de valor en lo que uno escribe. La verdad es que no me siento como un modelo a seguir ni nada por el estilo, sino que alguien con muchas falencias sobre las que trabajar. Pero parte de mostrar lo que uno de verdad es consiste en trabajar constantemente sobre uno mismo y mejorar.
      Reitero mi agradecimiento, ya que hace bastante tiempo que no escribía una publicación del tipo que usted comenta. Creo que es momento de retomarlo.
      ¡Saludos!

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